En ascenso

Todo proceso tiene su tempo, y el mío suele ser piano piano; hoy tendríais que haberme visto sacando casi los pulmones por la boca tras un ejercicio de clase en el que se me pedía velocidad rápida y movimientos sorpresivos. Soy de fibra lenta, reflexiva y pausada.

Una vez superada la barrera de la semana de estancia ya puedo decir que mi proceso de adaptación ha dejado paso al de inmersión. Supongo que la ilusión que me provoca estar conectando con la danzaterapeuta que hay en mí tiene parte de responsabilidad. Todavía me pierdo por las calles, mapa en mano, pero menos. Ya no veo las caras grises: debo haber desarrollado un filtro, como aquella vez que encerré a dos alumnos en el baño del instituto (totalmente consciente de mi inconsciencia) y después del suceso ya nunca más volví a ver si la puerta del lavabo estaba abierta o cerrada…

El caso es que ayer y antes de ayer llovió a mares pero a mí me dio igual, y hoy he ido caminando, cual vecina de BA, a la universidad.

Ayer estuve en el hospital psiquiátrico La Borda. Todo el concepto de gris anterior palidece ante aquel lugar, pero me sentí a gusto en cuanto empezó el taller. Se trataba de un planteamiento de arteterapia dirigido a pacientes psicóticos sin retorno. Esas palabras pueden provocar escalofríos a cualquiera, a menos que pongas a esos conceptos nombres: César, Ricardo, Carlos, Omar, Marcelo… Personas que nacieron con el mismo potencial que tú y que yo para vivir y a las que en algún momento se les truncó una conexión y el volante giró hacia otro lado. Hay una finísima diferencia entre la salud y la falta de ella, hay una estrecha línea entre tantas cosas que conforman nuestras vidas…La impermanencia. Para bien o para mal todo cambia continuamente, así que hay un gran espacio para la esperanza; para mí no son sin retorno, ni ellos ni nadie; hay que ir andando, andando, a ver a dónde se llega; ¿quién pone la meta?

Voy a cambiar el tono porque sino habrá quien siga pensando que estoy melancólica, y ya no.

Mañana es día de mercado en San Telmo, y después hay un evento tardío así que tengo la jornada completa. Hoy de vuelta del curso visité de nuevo librerías: todo un lujo, hay muchísimas aquí. Otra cosa no porque los precios dan miedo, pero ya he comprado cinco libros, y es que aquí la especialidad teatral y de danza están a la orden del día.

Os dejo una fotos y video en sendos apartados de la maravillosa librería Ateneo, antiguo primer teatro de BA.

Y os envío un abrazo bailado.

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